martes 18 de mayo de 2010

C'est la vie.

Caja, bombo y platillo. Alterado, cálido y anticuado rasgado de metálicas cuerdas al compás. La ténue y sublime melodía del hammond fluye en el aire. Solo una voz, grande, única, inigualable e inimitable... Dio.

Tristes lineas deambulan en mi mente, escuchando tu música, esa que me hizo crecer y creer en tanto, esa que me hizo soñar con tanto y más, aquella que influyó en miles de personas, esa que marcó más de una generación, y que marcará miles más. Tal vez haya muerto el más grande vocalista del rock and roll, pero tu legado será eterno... Miles de lágrimas seguirán derramándose cuando ese viejo vinilo vuelva a quejarse, a chisporrotear al ser recorrido de nuevo por esa aguja, fiel testigo de la historia de la música, de la historia de un sentimiento, de una forma de vivir.

Sin lugar a duda, en este efímero y aletargado sueño que es la vida, difícil es ver lo que nos depara; éxitos y fracasos, aderezados con una pizca de felicidad, aliño de vinagre, regado con un tinto reserva de recuerdos y música, mucha música. Al fin y al cabo la vida son dos días, hoy estas en la cima, mañana hundido en el barro quizá, levantarnos y mirar adelante. Compartir sentimientos, compartir conocimientos, compartiré tus melodías... mientras tanto vuelvo al pentagrama que me vio crecer como la persona que soy, a ese estribillo en fa sostenido mayor, no intentando imitar a nadie, disfrutando del placer de componer gracias a gente como tu, disfrutando de tu forma de ver la vida.



Como siempre decías... Arriba esos Cuernos! Grande, siempre Dio.

1 comentarios:

Lu dijo...

Se va uno de los grandes... o como tu dices, el mas grande.
Bonitas palabras *.*

Descanse en paz.