
¡¡Que tiempos aquellos!! elegidos por la etérea esperanza, dotados del mágico sentimiento, de la musa siniestra y solemne, del devaneo de la efímera alegría juvenil, de los primeros sorbos del divino líquido brebaje, alimentando los sueños de las estrellas que tantos otros dejaron atrás... maravillosos días de rock and roll, de imberbes jovenzuelos y proyectos de melena girando al compás, de pies en dobles pedales imaginarios semicorcheando enfurecidamente el pavimento de los miradores de San Miguel... aletargados sedimentarios hoy en día... carentes de la chispa que hizo arder la llama del rock&roll.
Juntemos los penes, y recordemos esos momentos. Larga vida al Barón, Long Live R&R!!!
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